jueves, 19 de enero de 2012

¡Bienvenido a su casa Monseñor Antonio Arregui!

GUAYAQUIL, 18 de enero de 2012 - INFORMA PRESS SUCUMBIOS.- ¡Bienvenido a su casa Monseñor Antonio Arregui! A falta de noticias oficiales de la Curia de Guayaquil y de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana no hemos podido acompañar la recuperación de la salud del Arzobispo.

Al final, un diario nos informa que ya esta en el Arzobispado, y dando inicio a sus trabajos habituales. Nos alegra la noticia y mucho le deseamos que recupere en breve sus fuerzas, pues la situación en que se encuentra la iglesia ecuatoriana con este gobierno que se dice partidario de la "teología de la liberación" y los restos de episcopado que la siguen, no esta nada fácil...

Reproducimos un resumen de la noticia:

Arregui: Tuve el tiempo justo para encomendarme a Dios

Monseñor Antonio Arregui reasumió su despacho en la Arquidiócesis el lunes pasado, aunque aún debe seguir sus terapias.
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El pasado 19 de noviembre, el arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui Yarza, iba a oficiar el acto de ordenamiento de nueve sacerdotes en la Catedral. No pudo. Dos días antes sufrió un quebranto de salud que lo obligó a ir al quirófano para ser sometido a una cirugía de corazón abierto.
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Ello lo desplazó de sus funciones eclesiales hasta el lunes pasado. Se reintegró luego de dos meses y ayer, en diálogo con este Diario, recordó el episodio en que, dijo, realmente le tocó encontrar el sentido del dolor de la fe cristiana.
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“El dolor espiritual es una bendición de Dios, algo que nos purifica y nos redime. Otra cosa es sentirlo (...). La operación en sí fue compleja, pero el posoperatorio es muy cuesta arriba. Le duele a usted todo. No puede mover un dedo. Es una cosa donde realmente le toca encontrar el sentido del dolor de la fe cristiana. Una experiencia en ese sentido muy enriquecedora”, reflexionó el religioso de origen español, de 72 años, presidente también de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.
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La madrugada del 17 de aquel mes, Arregui sintió dolores en el pecho. Fue internado de inmediato en la clínica Kennedy, donde fue operado a las pocas horas. Pero antes de la cirugía, aunque no recuerda cómo, pudo enviarle un mensaje al nuncio Guido Ottonello para que sea él quien oficie el acto de ordenamiento de los sacerdotes.
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“Creo que le pedí a Marcos (Pérez, obispo auxiliar)”, evocó Arregui en su despacho de la Arquidiócesis, donde antes de recibir a este Diario había definido detalles de la creación de una nueva parroquia en el norte de la ciudad, la cual se asentará en la cooperativa Balerio Estacio. Se trata de la parroquia San Corbeliano, cuyo templo será inaugurado en septiembre.
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Aquel fue uno de los proyectos aplazados con la ausencia de Arregui al frente de la Arquidiócesis de Guayaquil, porque él se había apersonado del plan.
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Antes de la cirugía, Arregui sostuvo que tuvo el tiempo justo para encomendarse a Dios: “Yo recuerdo que me avisaron que me iban a narcotizar, eso me dio el tiempo justo de encomendarme a Dios y poner en sus manos la vida y el trabajo que quedaba suelto”.
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En su reflexión, evocó las Escrituras porque “es la mejor forma de orar”. “Repetía las palabras del Señor en la cruz: En tus manos encomiendo mi espíritu”. Y agregó que lo pesado llegó al ser trasladado al área de Cuidados Intensivos.
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¿Sintió que Dios lo llamaba? “Lo que sentía era una gratitud enorme, por toda la gente que, según me enteré, había estado rezando, venía a donar (sangre), tengo un tipo especial”.
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Recibió el alta médica el 7 de diciembre y desde entonces se mantuvo en reposo en la Arquidiócesis. Ahí mismo realiza sus terapias físicas.
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Repuesto y asegurando que los médicos no le dieron recomendaciones especiales más allá de seguir con las terapias, evitar las grasas y comer con poca sal, Arregui manifestó que tiene un corazón “a 0 kilómetros, nuevecito. Así dicen los médicos. Lo que tengo que hacer es hacerle trabajar a full”.
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Trabajo
Para este tiempo, Arregui tiene previsto trabajar en los cambios de sacerdotes en las parroquias de la ciudad. Respecto a sus funciones en la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, la directiva del organismo llega en esta semana a Guayaquil para sesionar –con él presente– en las reuniones.
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Arregui se calificó como una persona de buena salud. Tuvo un quebranto anterior hace dos años cuando contrajo dengue. Comparado al reciente episodio, lo del dengue fue un “aperitivo”, bromeó.