domingo, 26 de junio de 2011

El bombardeo de campamentos guerrilleros en tierras del Vicariato de Fray Gonzalo, OCD

QUITO, NUEVA LOJA, 26 de junio de 2011 - INFORMA PRESS SUCUMBIOS.- Las noticias que inundan las redacciones en este fin de semana, especialmente de Colombia, vuelven a colocar el nombre de la Provincia de Sucumbíos en el ápice de los informativos.

En la apariencia, nada tienen que ver con el problema religioso suscitado por la antigua administración del Vicariato de San Miguel de Sucumbíos: Fray Gonzalo, OCD, sus carmelitas y clero secular, y sus agentes del llamado Isamis. Se trata de un juicio político-ideológico. Pero, si entra la ideología, entran también los "isamitas" y su jefe Fray Gonzalo, OCD.

Nada más razonable que defender nuestra soberanía. Tenemos historia de invasiones y pérdidas del territorio nacional, invadido o "conquistado" por los países limítrofes de Perú, Colombia y Brasil. Quedamos reducidos al tamaño que tenemos por causa de que los límites fronterizos con esas naciones no han existido en la práctica y eran lanzados sobre planos y mapas que los colonizadores y aventureros iban diseñando.

El problema que levantan ahora los tribunales de Sucumbíos no puede ser visto simplemente en esa perspectiva. Entran en juego, muchísimo más, los intereses ideológicos. Y los gobiernos patrios, cuando necesitan el apoyo de la nación, o pretenden esconder otros escándalos que van surgiendo, siempre han procurado en la defensa de la integridad territorial reunir el patriotismo de los ecuatorianos.

En esta oportunidad, tan claro esta a los ojos de todo el mundo, que no es posible instalar una auténtica "ciudadela" en plena selva, sin contar con fuertes apoyos en las ciudades y poblados vecinos, que nadie se va a creer el cuento de que los jueces de Sucumbíos están actuando en defensa de la soberanía nacional.

¿Cuántas veces Colombia denunció a nuestras autoridades la existencia de esos campamentos guerrilleros en territorio ecuatoriano? ¿Cuántas muertes y cuántas desgracias salieron para los pueblos colombiano y ecuatoriano a partir de esos campamentos? Nuestro territorio, y nuestras ciudades principales, se transformaron en paso forzado para los "internacionalistas" que venían a cumplir su "servicio militar revolucionario" en las filas de la guerrilla colombiana; que venían a entrenarse en la práctica de acciones criminales, para luego "exportar" esos conocimientos para toda la América Latina.

¿Y la droga? Sucumbíos ya forma parte de la historia de esta terrible plaga de los siglos XX y XXI. ¿Y cuántos crímenes entre rivalidades que explotan el comercio millonario de la droga y de la prostitución? ¿Cuántas hijas de esta tierra son arrastradas, o atraídas por el perfume del dólar, para este pecado de la carne, que los carmelitas y su capitán de navío, Fray Gonzalo, OCD, no supieron combatir o frenar?

¿Donde está la Federación de Mujeres de Sucumbíos para denunciar esta situación? ¿Donde esta la señora Delia Malvay, su presidenta, para ponerse al frente de esta lucha por los derechos humanos de tantas criaturas abandonadas?

O tanta divulgación a la medida de los Jueces de Sucumbíos es una nueva maniobra de publicidad para montar una cortina de humo en torno de problemas más graves, o los jueces van a tener que responder a las numerosas preguntas que les están haciendo desde el país vecino: ¿Cómo no enjuician a los guerrilleros que han estado o están todavía por territorio ecuatoriano? ¿Cómo no enjuician a los políticos que se sabe claramente que han dado apoyo a la existencia de estos campamentos? ¿Cómo es posible que no lleguen ni a sospechar que entre las filas de los isamitas haya colaboradores de la guerrilla, cuando los isamitas eran los que controlaban, en materia de comunidades y mucho mas, toda la provincia? ¿Por qué no interrogan a los agentes de Isamis, a los carmelitas y sacerdotes diocesanos, a las religiosas de la teología de la liberación, al superior general de todos ellos?

Estas preguntas son elementares. ¿Será que a los jueces no se les ocurren? - Pues aqui se las hacemos y las dejamos en constancia de que las dudas a respecto de sus intenciones se levantan por toda la ciudadanía local y nacional.